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Hielo y calor: el ABC del tratamiento de las lesiones

El uso de calor y el frío son uno de los recursos más habituales al tratar golpes y lesiones comunes. El hielo reduce el dolor, la inflamación y los calambres, mientras que el calor mejora el rendimiento de los tejidos suaves, alivia el dolor y los espasmos. ¿Pero usamos adecuadamente hielo y calor? Hoy vamos a hablar acerca de cuándo no debemos usarlos.

El hielo está indicado para las inflamaciones

Cuándo no usar hielo

El riesgo más obvio de usar hielo es que su uso prolongado puede provocar congelación y una mala circulación sanguínea. Pero además, no se debe utilizar hielo en las siguientes circunstancias:

  • - Justo después de realizar la actividad física
  • - Cuando el área en la que apliquemos el hielo está entumecida o dormida
  • - Si la zona dolorida o inflamada afecta a un nervio
  • - Si la persona tiene una disfunción simpática, lo que conlleva anomalías de los nervios que controlan el flujo sanguíneo y la actividad regular de las glándulas sudoríparas
  • - Si se tiene una enfermedad vascular
  • - Si en la zona dolorida la piel tiene una herida abierta o no cicatrizada, una ampolla o quemadura
  • - Si la persona es hipersensible al frío, o incluso sufre la llamada “urticaria de frío”
Se recomienda el tratamiento de calor para aliviar el dolor de los tejidos

Cuándo no usar calor

Usar terapia de calor de forma inadecuada puede aumentar la inflamación y la hinchazón. Y sí nos excedemos en el tiempo o la temperatura podemos causar quemaduras. Tampoco debemos usar calor en estos casos:

  • - Inmediatamente después de la actividad física
  • - Si el área aún está adormecida
  • - Nunca si en la zona hay una herida abierta o una quemadura
  • - Si la lesión que se ha producido es grave deberíamos consultar con un médico. Y nunca aplicarlo justo después de que de ésta se haya producido
  • - Si tenemos fiebre o la temperatura de nuestro cuerpo es alta

El tratamiento de frío debe ser parte del método R.I.C.E., junto a la compresión, elevación y reposo. Y, aunque mejoremos gracias al hielo o al calor, lo normal es que necesitemos ejercicios para restablecer la flexibilidad de las articulaciones. Por último, saber que los medicamentos antiinflamatorios no esteroides pueden producir efectos similares, pero siempre es recomendable consultar con su médico.

Fuente

A partir de “Care of the Young Athlete Patient Education Handouts” (Copyright © 2010 American Academy of Pediatrics)

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