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Músculos multífidos, la estabilidad de nuestra columna

Músculos multífidos

Ejercitar los músculos multífidos en nuestro día a día es muy sencillo

Hoy os hablamos de unos músculos muy pequeños y delgados pero, sin embargo, claves para el buen funcionamiento de nuestra columna, ya que nos ayudan tanto en su control rotacional como en el grado de rotación de las vértebras: Son los músculos multífidos, responsables de mantener la columna estable.
Los músculos multífidos son los responsables de la estabilidad de la columna

Los músculos multífidos son los responsables de la estabilidad de la columna

Los multífidos son músculos profundos que se extienden desde el hueso sacro y la columna lumbar hasta la columna cervical, “rellenando las ranuras” en los lados de la apófisis espinosa (partes salientes del hueso) de las vértebras. Estos fascículos musculares varían en longitud: el más largo va de la primera a la tercera o cuarta vértebra, y los siguientes, de la primera a la segunda o tercera vértebra; mientras que el fascículo más profundo une 2 vértebras contiguas. Al trabajar para estabilizar las articulaciones en cada nivel reducen la degeneración de las estructuras articulares.

Pero los multífidos son músculos perezosos que tienden a dejar que otros músculos más superficiales hagan su trabajo sino los ejercitamos. El problema surge cuando su inacción es tan frecuente que se atrofian, permitiendo que, con el tiempo, su espacio sea ocupado por la grasa, que puede ser una gran amenaza para la estabilidad de nuestra columna. Además, si los multífidos “están ociosos” los músculos superficiales, sobrecargados de trabajo, se fatigan, apareciendo el dolor lumbar, que puede prolongarse durante períodos muy largos y llegar a ser paralizante.

Por fortuna, los multífidos no son músculos fuertes, por lo que entrenarlos no conlleva ir al gimnasio o realizar una actividad demasiado específica. Evitar las malas posturas arqueando la espalda o pasar demasiado tiempo en una postura excesivamente rígida causada, por ejemplo por permanecer sentados largos intervalos de tiempo, y acostumbrarnos a “desequilibrarnos” al menos diez minutos diarios bastará.

¿Cómo nos desequilibramos? Existen varias opciones muy sencillas. Sentarnos encima de una pelota (un fitball si queremos ser más sofisticados), un asiento inestable o simplemente un taburete que podamos mover fácilmente. Ponernos a la pata coja, practicar una ligera gimnasia que implique el movimiento de cintura y espalda. Bambolearnos o mover los brazos mientras mantenemos contraída la “faja abdominal”. Múltiples opciones para activar a estos músculos bastante desconocidos y algo indolentes que, por el bien de nuestra columna, necesitamos en forma.

Elisa Leciñena Farmacéutica

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